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Miradores de los poetas un paseo por las Dehesas de Cercedilla

Las Dehesas de Cercedilla fueron elegidas esta vez para realizar la ruta de esta semana. El lugar siempre tiene muchas cosas que ofrecernos y lugares insólitos que descubrir.

La Casa Cirilo fue el lugar elegido para desayunar, no es que su personal sea la alegría de la huerta pero es lo único que hay en el lugar.
Con los estómagos llenos y muchas ganas de caminar iniciamos la marcha en dirección al pueblo de Cercedilla por la orilla de la carretera. El guia antes de salir nos había entregado unos gorros navideños para ir ambientados con las fechas.
A los pocos metros cogimos una senda que parecía un arroyo por la cantidad de agua que por el corría.


Iniciamos el ascenso por un pequeño sendero que nos llevaba al embalse de Embalse Arroyo de la Venta O Las Berceas. Nuestro recorrido transcurriría en dirección contraria. Caminamos por una nueva senda protegida por inmensos pinos que no dejaban pasar un rayo de luz.

A medida que subíamos las vistas eran impresionantes. Podíamos ver el horizonte donde el Monte Abantos nos saludaba desde la lejanía. El día era espectacular para caminar ni frió ni calor una temperatura agradable.
Nos desviamos por medio de la vegetación hasta acceder al Mirador de Vicente Aleixander. El grupo entero se maravillo de las preciosas vistas del lugar.
La Bola del Mundo, la Magestuosa Maliciosa, Siete Picos y a lo lejos Madrid, el Embalse de Navacerrada, Cercedilla...


El guía nos mostró un habitáculo donde estaban depositados unos libros de poesía. Estos se encontraban mojados y los observamos unos minutos y leímos algún pequeño poema.
Un lugar ideal para tomar un temtenpié y disfrutar de las vistas
El siguiente lugar que visitamos con vistas iguales al anterior fue el Punto Geodésico. Unas fotos rápidas y al siguiente lugar.

Llegamos al otro mirador el de Luis Rosales, subimos sus escalones y disfrutamos de las vistas. Era pequeño pero muy bien ubicado.

Regresamos a la pista y el guia nos desvió a la izquierda para ver el Reloj de Cela. Unos amigos senderistas al vernos con los gorros navideños nos invitaron a unos dulces.

Continuamos el camino, la Carretera de la República nos llevo hasta la Pradera de Navalurraque. Realizamos una visita al Banco  Herreros.
Cruzamos la Carretera de la república y llegamos a otro punto que conocíamos del anterior invierno, ahora teníamos que seguir la senda que en paralelo transitaba con la pista que venia desde las Dehesas.
Caminamos `por aquella hermosa y estrecha senda durante varios minutos. Ya la conocíamos pero con el suelo tapado de nieve.
Llegamos a una gran roca con unas vistas preciosas y decidimos parar a comer. Charlamos, reímos y comimos felices. Que lugar más bonito para comer.
Continuamos la marcha. Ahora el arroyo nos servía de guia. Nos desviamos para ver una chorrera. El agua bajaba con mucha fuerza, era todo un espectáculo.


No caminamos ni 50 metros y una nueva chorrera nos hipnotizo.

La Ducha de los Alemanes nos sorprendió, muy gratamente. Con que fuerza bajaba el agua que poderío.
Salimos a la pista que nos llevo hasta las Dehesas. El guia nos explico que la Calzada Romana estaba muy cerca y pudimos ver algún que otro cartel.
Como el camarero de Casa Cirilo no era muy agradable decidimos celebrar nuestro final de ruta en Cercedilla en nuestro local preferido.

Ahora podíamos decir eso de:



Cercedilla una ruta con nieve.


Aquella mañana invernal nos acercamos hasta el pueblo de Cercedilla para disfrutar de otra jornada rutera por la montaña. Nuestro guia el que escribe estas lineas decidió realizar una de esas rutas tentadoras, alcanzar el Puerto de Navacerrada sabiendo que en el camino encontraría nieve. 
A las 9:00 de la mañana todos llegaron al punto de encuentro. El Mesón del Chivo lugar donde desayunamos y planeamos la ruta que seguiríamos.

Iniciamos el camino por las callejuelas de Cercedilla rumbo a una pista que nos llevaría hasta el embalse. No había perdida ninguna y las vistas que dejábamos atrás era una preciosidad. Llegamos al camino de tierra y fue el momento elegido para realizar la foto de inicio de ruta.



Caminamos por la senda casi cubierta por la vegetación del lugar, muchos eran los caminos que podíamos elegir. Un contratiempo apareció en nuestro camino, un precioso toro se topo con nosotros y tuvimos que ir un buen rato detrás de el despacio hasta que dejo la senda y se marcho. No podíamos saber como reaccionaria y no queríamos jurárnosla.

Llegamos a la carretera, un desvió y ante nosotros teníamos el embalse de Navalmedio. parada para tomar aire y contemplar los paisajes del lugar.
Continuamos nuestro camino por una preciosa senda que nos llevaría lentamente en ascenso a nuestro objetivo. Los paisajes entre pinos eran preciosos y el agua abundaba en el lugar.



Poco a poco la nieve aparecía en nuestro camino. llegamos a una preciosa pradera con una vistas increíbles de la montaña. Aquel lugar fue el elegido para realizar alguna que otra foto del entorno y iniciar una pequeña batalla de nieve.


Continuamos el camino y llegamos hasta un lugar que teníamos que elegir entre cruzar el río y seguir por la senda o caminar un poco y coger otra senda. Cruzar el río era muy difícil pues no había un puente o alguna piedra para apoyar pies y bastones.



La senda elegida estaba cubierta por muchísima nieve y durante muchos minutos perdimos el camino y solo nos guiábamos por unas pisadas que parecían ir en nuestra dirección. Paradas para ver el móvil y saber donde estábamos. Como siempre encontramos una amplia senda y continuamos con ella en dirección al Puerto de Navacerrada.

 El puerto cada vez estaba más cerca y teníamos que calcular el retorno a Cercedilla.  El cielo se cubría de nubes y la noche seguramente se adelantaría un poco. Parados en un cruce de caminos tomamos la decisión de no seguir hacía el Puerto de Navacerrada era el momento de regresar.
La senda de bajada estaba cubierta de nieve y era fácil de transitar. Unas piedras fueron el lugar donde paramos para tomar la comida. Todos contemplamos la belleza del lugar y disfrutamos del entorno y la compañía.

Iniciamos la marcha nuestro nuevo objetivo era visitar el pino de la cadena, pero aun tendríamos que caminar un amplio tramo por aquella pista cubierta por la nieve. Los paisajes eran preciosos, pinos cubiertos de nieve, montañas blancas...
Llegamos al Pino de la cadena y todos queríamos una foto con el. Una montañera que bajaba sola desde el puerto nos hizo una foto a todo el grupo. Hablando con ella nos comento que el ultimo tramo hasta el Puerto estaba helado y que ella tuvo que ponerse crampones. Nos sentimos aliviados nuestra decisión una vez más fue la correcta.
   
Llegamos a una pequeña pradera reconocimos una edificación. Cruzamos el río por un puente de madera en el cual nos recreamos con una sesión fotográfica.
La senda para llegar hasta Cercedilla era igual que la de subida, no había perdida alguna. Mirando al cielo nublado nos dimos cuenta del acierto de no a ver realizado la ruta hasta el Puerto de Navacerrada.
Celebramos en el pueblo de Cercedilla nuestro final de ruta. Había sido una jornada muy bonita llena de aventuras y anécdotas.

 Podíamos decir aquello de: