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La Panera

El cielo despejado anunciaba un nuevo día de temperaturas altas. Nosotros teníamos planeado irnos a un pequeño paraíso alejados del infierno caluroso de Madrid. En esta ocasión La Estación del Espinar fue el lugar elegido para realizar un nuevo paseo senderista un sábado más.
Eran las 9:30 de la mañana y parecía que en aquel lugar la vida aun no había comenzado. Los dos bares que teníamos como referencia para desayunar no se encontraban abiertos. Investigamos un poco y acabamos en la Asociación Familiar San Antonio el Espinar.
Una vez cogimos fuerzas con un buen desayuno, nos dividimos en dos grupos y nos desplazamos en nuestros coches hasta el punto de salida. El Área Recreativa de la Panera nos recibió como a un dominguero más. Es un lugar hermoso, donde centenares de personas se juntan para disfrutar de una hermosa jornada de campo. Para su cuidado cobran unas tasas, por coche, persona...
Iniciamos nuestro camino a pie. Eramos ocho valientes que queríamos disfrutar de un maravilloso día de ruta. Los primeros kilómetros fueron por una pista asfaltada, es lo malo de visitar lugares donde la gente que dice amar la naturaleza quiere llegar con el coche a todos los sitios. La foto de inicio de ruta no se hizo esperar.
El río Moros nos acompaño durante todo el recorrido inicial estando cercano para disfrutar de su aguas claras. Un puente y las primeras fotos para ampliar nuestro álbum de recuerdos de aquella ruta.

Decidimos escapar de la senda asfaltada y disfrutar pisando una senda de tierra. Nuestro gozo duro poco, teníamos que regresar al camino que minutos antes habíamos abandonado. Pero antes teníamos que cruzar el río Moros por un improvisado puente con dos troncos. Fue un momento divertido.

Seguimos la senda que ahora por fin era de tierra y nuestros pies lo agradecieron. Encontramos varias edificaciones por el camino. Entendimos que eran refugios que por desgracia se encontraban en un estado ruinoso.
Llegamos a un cruce de camino, teníamos clarísimo que dirección teníamos que tomar. El Embalse del Tejo o Las Tabladillas se veía perfectamente.


Nos acercamos hasta el lugar curiosos por conocer aquel hermoso sitio y como siempre disfrutar unos segundos de los paisajes que este nos regalaba. Sacamos la bandera y la historia de otras rutas se repitió.
Una orilla cercana ha este fue elegida para realizar la parada para comer. Nos acoplamos bajo la sombra de unos árboles y disfrutamos de momento. Aquel momento de charlas, risas y cotilleos fue muy agradable.

El regreso a los coches no se hizo nada duro. Conocíamos el camino, las sombras abundaban y en el caso de estar muy acalorados el río Moros nos prestaría sus frescas aguas para refrescarnos.
 Llegamos a los coches y por decisión unánime nos sentamos en uno de los numerosos bancos del lugar junto al río y recuperamos fuerzas con una agradable conversación. Algunos valientes, se acercaron al río y refrescaron sus pies en las frías y claras aguas del río Moros que durante todo nuestro recorrido nos había acompañado.
Regresamos a la Estación del Espinar y celebramos nuestro final de ruta en la Asociación Familiar San Antonio el Espinar. Una vez más la ruta había sido un éxito.Ahora sí podíamos decir aquello de: