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Descubriendo El Escorial.


El día amaneció soleado y sin nube alguna, para ser Febrero parecía que era primavera. La ruta que teníamos planeada era sencilla y a más de uno le sorprendería sus hermosos paísajes.
Quedamos en el parking el Escorial Monte Abantos, un lugar donde se inicio la historia del grupo y que siempre ha servido como lugar para aparcar de forma segura nuestros coches cuando estamos por la zona.

   
Llegamos todos a la hora, despues del saludo de llegada cogimos toda la equipación y nos dirigimos a la Plaza de la Constitución donde esta el Ayuntamiento y nuestra pastelería para desayunar preferida del Escorial, Paco Pastel.

Con los estomagos llenos iniciamos nuestro camino. La primera visita que realizamos fue al siempre poderoso Real Monasterio del Escorial. En su plaza pudimos sentir el poder de su impresionante edificación y también contemplar la cruz que tantas y tan veces hemos visitado en el Monte Abantos, el lugar que nos dio la vida.
 
Continuamos nuestro camino en dirección al parque y jardines de la Casita del Príncipe. Pero antes nos paramos y disfrutamos de otro fachada y jardines del Monasterio.

Entramos en los jardines y disfrutamos de un pequeño paseo por el lugar. Disfrutamos de su arboleda que siempre esta más hermosa en primavera y más de uno tomo nota para repetir la visita en otra ocasión.
Nuestro siguiente visita fue al Bosque de la Herrería, lugar que utilizan los lugareños para paseos relajados fueral majestuoso poderío de los edificios del Escorial.
Cruzamos el Arroyo del Infante y llegamos a una pista que nos llevaría hasta la M-505 carretera que teníamos que cruzar para realizar nuevas visitas.


La Silla de Felipe II era nuestra siguiente visita y aunque había una carretera que nos llevaba hasta ella nosotros como buenos senderistas decidimos subir por una preciosa senda que era el ascenso más duro de la jornada.

Llegamos aun precioso mirador desde el cual las vistas del Real Monaterio de San Lorenzo del Escorial, el Monte Abantos era impresionantes y la Silla de Felipe II.

Continuamos el camino hacia nuestro objetivo, siguiendo el sendero del que tanto disfrutamos gastando alguna broma fotográfica con las rocas del lugar.


Llegamos a una gran explanada 12:30 de la mañana, la hora del aperitivo, unos buscaron sitio en una de las mesas de la terraza del bar y otros nos fuimos a fotografiar en la Silla de Felipe II
Tras la sesión fotográfica el grupo disfruto de un merecido descanso brindado con unas cervezas, en aquel entorno con tanta historia acumulada.
Continuamos nuestro camino por una pista asfaltada que nos mostraba la belleza de los bellos paisajes del lugar y de las cimas que en unos meses visitaremos. Las siempre impresionantes Machotas y el Pico del Fraile.

Nuestro camino esta lleno de pequeños lugares que visitar, La Cueva de Demetrio, Mirador entorno Escorial,  Rincón de la Hiedra , la Cueva del Oso...

Llegamos al Mirador de Abascal, lugar reservado para disfrutar de nuestra comida con unas hermosas vistas del Escorial y su majestuoso monte.

Iniciamos el camino, que nos llevo hasta la carretera M-505 la cual cruzamos para seguir una pequeña senda hasta el Arroyo del Batán. 
Cogimos una senda en dirección al Escorial y en paralelo al Arroyo que habíamos cruzado. En nuestro camino cruzamos un edificio de piedra que en tiempos atrás fue un bar.

La senda nos llevo hasta el Paseó de Carlos III, que la seguimos en paralelo por una preciosa senda de pinos.

Quisimos visitar la Casita del Infante pero los 3€ que costaba preferimos gastarlos en el final de ruta.

Nos paramos antes de cruzar los arcos de entrada al Real Monasterio del Escorial a ver los jardines y el estanque lleno de Carpas que había en el lugar.

Llegamos nuevamente a la plaza del Real Monasterio la ruta estaba apunto de llegar a su fin.
En la calle Reina Victoria localizamos nuestra terraza donde una vez más realizamos la ceremonia del final de ruta.

Ahora sí podíamos decir aquello de:

Abantos, la primera cima del año.

Un año más lo hemos iniciado el año con valentía y muchas ganas de realizar nuevas rutas. Como ya es tradición la primera ruta del año hemos decidido que sea subir a la cima que nos da el nombre.
Abantos nos esperaba, en esta ocasión se eligió un nuevo recorrido que nunca antes el grupo había realizado.
http://pacopastel.com/
Quedamos para desayunar en el que desde ya hace un par de años es nuestro punto de encuentro en el Escorial, Paco Pastel, un lugar que nos tratan muy bien y tienen un servicio muy bueno. Cogimos fuerzas para iniciar la ruta.

Iniciamos nuestro camino por las callejuelas de la zona más comercial del Escorial. En busca de un camino de tierra que nos llevaría hasta la cima de nuestro querido monte Abantos. Claro  que antes realizamos la foto de inicio de ruta.

Todos miramos hacia la cima de Abantos, cogimos aire y iniciamos el ascenso por aquella senda fácil de caminar. El camino era cada vez más empinado y rápidamente ascendíamos. Las vistas eran cada vez más bonitas. El día despejado también ayudaba a observar lugares en la lejanía.

Llegamos a un mirador done las vistas del horizonte eran impresionantes. Ahora nos adentraríamos en un espeso bosque de pinos para seguir nuestro camino hacia la cima de Abantos. El cansancio, comenzó a aparecer en el grupo.


 La visión de la cima hizo que muchos avanzaran más deprisa, nuestro primer objetivo estaba cerca solo quedaban unas cuestas más y ya tendríamos lo más duro echo.






Llegamos a la cima, donde el punto geodésico nos indica que estamos en un lugar importante y donde la aquella Cruz Blanca que mira al infinito nos dice que habíamos llegado al pico de Abantos. Todo el grupo paso por aquel improvisado fotocol.


El punto geodésico fue otro lugar muy concurrido para realizar numerosas fotos y contemplar la belleza de los parajes que nos rodeaban.
Nos pusimos a cubierto en el pequeño bosque de pinos y realizamos una parada para comer.
El camino a seguir era ir hasta la zona donde uno puede contemplar las hermosas vistas de la Maliciosa, Siete Picos y el majestuoso Valle de los Caídos.
Nos acercamos hasta la caseta del forestal lugar donde el Monasterio del Escorial se aprecia muy bien y las vistas son preciosas. el grupo no dudo en realizar alguna que otra foto en grupo y a los que se quedaron abajo.
El cansancio de una ruta con tantos momentos de especial belleza y con una pendiente tan sugerente hizo que a más de uno las piernas le fallaran. El descenso fue por una preciosa senda de hermosas vistas. El Escorial esperaba nuestro regreso.
Celebramos con gran entusiasmo el final de ruta. Una vez más podíamos decir aquello de: