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Cercedilla una ruta con nieve.


Aquella mañana invernal nos acercamos hasta el pueblo de Cercedilla para disfrutar de otra jornada rutera por la montaña. Nuestro guia el que escribe estas lineas decidió realizar una de esas rutas tentadoras, alcanzar el Puerto de Navacerrada sabiendo que en el camino encontraría nieve. 
A las 9:00 de la mañana todos llegaron al punto de encuentro. El Mesón del Chivo lugar donde desayunamos y planeamos la ruta que seguiríamos.

Iniciamos el camino por las callejuelas de Cercedilla rumbo a una pista que nos llevaría hasta el embalse. No había perdida ninguna y las vistas que dejábamos atrás era una preciosidad. Llegamos al camino de tierra y fue el momento elegido para realizar la foto de inicio de ruta.



Caminamos por la senda casi cubierta por la vegetación del lugar, muchos eran los caminos que podíamos elegir. Un contratiempo apareció en nuestro camino, un precioso toro se topo con nosotros y tuvimos que ir un buen rato detrás de el despacio hasta que dejo la senda y se marcho. No podíamos saber como reaccionaria y no queríamos jurárnosla.

Llegamos a la carretera, un desvió y ante nosotros teníamos el embalse de Navalmedio. parada para tomar aire y contemplar los paisajes del lugar.
Continuamos nuestro camino por una preciosa senda que nos llevaría lentamente en ascenso a nuestro objetivo. Los paisajes entre pinos eran preciosos y el agua abundaba en el lugar.



Poco a poco la nieve aparecía en nuestro camino. llegamos a una preciosa pradera con una vistas increíbles de la montaña. Aquel lugar fue el elegido para realizar alguna que otra foto del entorno y iniciar una pequeña batalla de nieve.


Continuamos el camino y llegamos hasta un lugar que teníamos que elegir entre cruzar el río y seguir por la senda o caminar un poco y coger otra senda. Cruzar el río era muy difícil pues no había un puente o alguna piedra para apoyar pies y bastones.



La senda elegida estaba cubierta por muchísima nieve y durante muchos minutos perdimos el camino y solo nos guiábamos por unas pisadas que parecían ir en nuestra dirección. Paradas para ver el móvil y saber donde estábamos. Como siempre encontramos una amplia senda y continuamos con ella en dirección al Puerto de Navacerrada.

 El puerto cada vez estaba más cerca y teníamos que calcular el retorno a Cercedilla.  El cielo se cubría de nubes y la noche seguramente se adelantaría un poco. Parados en un cruce de caminos tomamos la decisión de no seguir hacía el Puerto de Navacerrada era el momento de regresar.
La senda de bajada estaba cubierta de nieve y era fácil de transitar. Unas piedras fueron el lugar donde paramos para tomar la comida. Todos contemplamos la belleza del lugar y disfrutamos del entorno y la compañía.

Iniciamos la marcha nuestro nuevo objetivo era visitar el pino de la cadena, pero aun tendríamos que caminar un amplio tramo por aquella pista cubierta por la nieve. Los paisajes eran preciosos, pinos cubiertos de nieve, montañas blancas...
Llegamos al Pino de la cadena y todos queríamos una foto con el. Una montañera que bajaba sola desde el puerto nos hizo una foto a todo el grupo. Hablando con ella nos comento que el ultimo tramo hasta el Puerto estaba helado y que ella tuvo que ponerse crampones. Nos sentimos aliviados nuestra decisión una vez más fue la correcta.
   
Llegamos a una pequeña pradera reconocimos una edificación. Cruzamos el río por un puente de madera en el cual nos recreamos con una sesión fotográfica.
La senda para llegar hasta Cercedilla era igual que la de subida, no había perdida alguna. Mirando al cielo nublado nos dimos cuenta del acierto de no a ver realizado la ruta hasta el Puerto de Navacerrada.
Celebramos en el pueblo de Cercedilla nuestro final de ruta. Había sido una jornada muy bonita llena de aventuras y anécdotas.

 Podíamos decir aquello de:

Casillas el Tiemblo en busca del Castañar

Aquella mañana de Noviembre una semana más decidimos realizar un precioso paseo por el siempre otoñal pueblo de Casillas. En esta ocasión no pasearíamos por los preciosos castañares que rodean el perímetro del pueblo. Nuestro objetivo era llegar hasta el hermoso Castañar del Tiemblo.
Quedamos en el lugar de siempre el bar la Rama nos sirvió de refugio para tomar fuerzas para nuestra nueva aventura. El monte de Casillas y su puerto a 1768 metros anunciaban que nos encontraríamos nieve en el camino.
Antes de iniciar nuestro camino como ya es tradición nos colocamos todos en posición y realizamos la foto de inicio de ruta.

Nuestros pasos se dirigieron rápidamente por las estrechas callejuelas del pueblo. Alguno se fijo en Cooperativa de Castañas y otros les encanto su pequeño ayuntamiento. 
Llegamos a la senda que ascendía hasta la Preciosa y pequeña Ermita que Casillas tiene en ese lugar tan hermoso. El grupo no pudo resistirse a realizar una pequeña parada en aquel lugar y disfrutar del entorno.



Teníamos que ascender aun un poco más por caminos que se encontraban rodeados de preciosos paisajes otoñales. El aire de pureza que se respiraba en el lugar nos regalaba vida a todos los miembros del grupo.


La llegada al precioso y espectacular Puerto de Casillas nos hizo disfrutar a 1768 metros de hermosos paisajes. Nadie se esperaba el manto blanco que en el había pero se podía intuir antes de iniciar nuestro camino que la nieve llegaría al lugar pues las cuotas de nevadas anunciadas días antes eran de 900 metros. 
 

Nuestro nuevo sendero blanco por momento nos adentro en ese precioso paisaje de montaña donde los ojos van continuamente disfrutando  de la belleza que el horizonte nos muestra


Llegamos al Pozo de la Nieve lugar desde el cual pudimos seguir disfrutando de los paisajes y como nosotros somos unos grandes aventureros decidimos visitarlo.
El Área recreativa de las Barrancas nos recibió como a unos domingueros más. Aquel lugar cuidado y en un precioso paraje nos conquisto a todos.

Nuestro próximo objetivo era el Castañar del Tiemblo, que para eso habíamos venido. El castaño del Abuelo fue uno de los primeros lugares que visitamos. La foto no se hizo esperar con aquel castaño centenario.

Caminamos por aquel castañar disfrutando de hermosos ejemplares que a todos nos sorprendían. Por todas partes podíamos ver árboles centenarios de hermoso ramaje. El color del otoño lo cubría todo.
Caminamos por aquel castañar disfrutando de hermosos ejemplares que a todos nos sorprendían. Por todas partes podíamos ver árboles centenarios de hermoso ramaje. El color del otoño lo cubría todo.
Nos costo mucho irnos de aquel lugar pero teníamos que regresar a casa. Grabado en nuestras cabezas quedaban los recuerdos de aquel precioso castañar. Casillas nos esperaba para comentar la ruta del día.

Caminamos entre pinos, castaños, robles y otros árboles de aspecto otoñal que fueron iluminando nuestro regreso. La ruta del día había sido una preciosidad y todos nos íbamos con muy buen sabor de boca.
Llegamos a Casillas dejamos nuestra equipación en los coches y nos fuimos a celebrar nuestra preciosa ruta al Bar la Rama, nuestro lugar de encuentro y celebraciones en Casillas.

Ahora si podíamos decir aquello de: