🌲 Crónica de Ruta: Ascensión al Monte Abantos, el Balcón de Guadarrama

El Monte Abantos no es una montaña cualquiera. Para quienes amamos el senderismo, esta mole de granito de 1.753 metros que custodia San Lorenzo de El Escorial es una cita obligatoria en la Sierra de Guadarrama. Es una ruta que combina a la perfección historia, dureza física, gestión del terreno y, sobre todo, unas recompensas visuales infinitas.

Hoy nos calzamos las botas para rememorar la última aventura del Grupo Abanto: la conquista de nuestra cumbre homónima a través de una exigente pero espectacular ruta circular.

🧭 Ficha Técnica de la Jornada

  • Tipo de ruta: Circular

  • Distancia: aprox. 11 km

  • Desnivel positivo: 750 m

  • Dificultad: Moderada (requiere buena condición física por el desnivel concentrado).

  • Terreno: Pistas forestales, senderos de montaña descompuestos y zonas de roca en la cresta.

🥾 Tramo 1: El despertar del pinar y las famosas "Zetas"

Comenzamos temprano desde las inmediaciones del Eurofórum, en San Lorenzo de El Escorial. El aire de la mañana es limpio y el olor a pino resinero y jara nos da la bienvenida. Los primeros metros sirven para calentar las piernas, pero pronto el terreno deja claras sus intenciones.

Nos adentramos en el denso pinar a través de la senda que nos lleva hacia las archiconocidas "Zetas" de Abantos. Este tramo es una lección de regularidad y ritmo. La pendiente es pronunciada, pero el zigzag del camino suaviza el esfuerzo. Aquí la clave es no cebarse con el ritmo, clavar bien los bastones y disfrutar del juego de luces que los primeros rayos de sol regalan al filtrarse entre las copas de los pinos.

Hacemos una parada obligatoria en la Fuente del Cervunal para refrescarnos. Es el punto ideal para reagrupar, reajustar mochilas y echar el primer vistazo atrás: el Monasterio ya empieza a verse diminuto.

💡 Consejo Técnico: En la subida por las Zetas, mantén una zancada corta y aprovecha los bastones para descargar el trabajo de los cuádriceps. La hidratación constante aquí es vital.

⛰️ Tramo 2: Rompiendo el pinar hacia la cresta

A medida que ganamos altura, la vegetación empieza a clarear. Los altos pinos dan paso a un terreno más expuesto, rocoso y azotado por el viento. Estamos llegando a la loma.

El esfuerzo en las piernas se empieza a notar, pero el cambio de paisaje te inyecta una dosis extra de energía. Caminar por la cresta de Abantos es una delicia para cualquier montañero; el horizonte se abre de golpe y la panorámica empieza a ser de 360 grados. El terreno se vuelve más técnico, exigiendo pisar con firmeza sobre el granito suelto antes del empujón final.

🦅 El Clímax: Coronando los 1.753 metros de Abantos

Y por fin, el hito de piedra y el vértice geodésico. ¡Cima!

La recompensa que ofrece el Monte Abantos es de las que se quedan grabadas en la retina. Sentarse en sus rocas a recuperar fuerzas es contemplar un mapa topográfico real a tus pies:

  • Hacia el sur, la silueta imponente del Monasterio de El Escorial parece una maqueta perfecta, flanqueada por el embalse de Valmayor y, al fondo en los días claros, el skyline de Madrid.

  • Hacia el norte, la panorámica nos regala la vista del Valle de los Caídos y las cumbres de Maliciosa y Siete Picos.

El viento sopla con fuerza arriba (fiel a su reputación), pero el ambiente de compañerismo, las fotos de rigor con el cartel de cumbre y el merecido bocadillo hacen que los 750 metros de desnivel se olviden al instante.

🌀 El Regreso: Descenso circular por la Cañada Real

Para no repetir camino y hacer la jornada más rica, iniciamos el descenso completando la circular. Optamos por bajar hacia el Puerto de Malagón y tomar la pista que enlaza con la Cañada Real Leonesa Oriental.

Es una bajada más tendida y amable para las rodillas, ideal para charlar, repasar las mejores anécdotas del día y disfrutar de una perspectiva diferente de la sierra madrileña, cruzándonos a nuestro paso con algún ejemplar de cabra montesa.

📝 Conclusiones de un día perfecto de montaña

La ruta al Monte Abantos nunca defrauda. Es exigente por su desnivel concentrado en la primera mitad, pero técnicamente es muy asequible si se tiene experiencia en senderismo. Una montaña con carácter, con historia y con las mejores vistas de la llanura madrileña.

Una cumbre más al bolsillo y, sobre todo, otra jornada compartiendo kilómetros, esfuerzo y risas en la naturaleza. ¡Nos vemos en el próximo sendero!

¿Y tú? ¿Has subido ya a Abantos por las Zetas o prefieres la ruta desde el Puerto de Malagón? ¡Déjanos tus impresiones en los comentarios!