martes, 15 de marzo de 2016

MATALPINO

Eran las 9:00 de la mañana cuando los siete ruteros nos reunimos en el parking de la Av de los Linares. Desayunamos, charlamos un rato...
 
 Iniciamos la marcha con la magnifica visión de la Maliciosa de fondo.
 Una nueva marcha con vistas encantadoras. La fotografía de inicio de ruta no se hizo esperar.

Iniciamos el camino que de inmediato empezó a tomar un claro carácter ascendente.
 
 
 
 
Iniciamos el duro ascenso. La jara nos tapaba la visión del tamo a subir y tuvimos que avanzar por un pequeño sendero que estaba dibujado entre esta pegajosa planta.
 



 Aquella senda llego a su fin, acabábamos de salvar 350 metros y aun nos quedaban otros tantos. El terreno nos dio una pequeña tregua.



 
Iniciamos el ascenso. Aquella subida si la veíamos y fue dura, muy dura. El desnivel a salvar era importante y el sendero estaba trazado en línea recta. De esas veces que piensas: "El que trazo el sendero, tenía que haberse dedicado hacer autovías, con tanta recta."






 
El agua circulando por debajo del agua era un espectáculo muy chulo.

 

 La nieve empezó a estar presente en la ruta. Aquel toque blanquecino alegraba el paisaje.
 



Al llegar a la cima, descansamos y tomamos un tentempié para tomar fuerzas.




 


Iniciamos la marcha, por aquel laberinto de piedras. Las vistas que hasta aquel instante eran impresionantes se convirtieron en maravillosas. Ahora ya no solo la Maliciosa dominaba el entorno, la Pedriza y el embalse del Manzanares se unieron para deleitar a nuestros ojos.












 No pudimos resistir el sacar una foto de grupo.


 Fuimos accediendo de risco en risco, Peña Blanca, Cancho Mágico... La cuerda por la que circulábamos nos ofrecía un entorno precioso. Cada formación rocosa, era un espectáculo para nuestros ojos y los paisajes una preciosidad.









Llego el momento más deseado, la hora del bocadillo. Cada cual localizo su lugar ideal... Con vistas a las 4 Torres, a la Maliciosa, a la Pedriza...




 La hora de la siesta no se hizo esperar.

 
Iniciamos la marcha, el paisaje nos seguía sorprendiendo.







 La nieve nos sorprendía en pequeños tramos sombríos donde difícilmente el sol conseguiría derretirla.
 Aunque lo estaba pareciendo, no nos dirigíamos a la Pedriza. ja, ja Lo de que íbamos al Yelmo, no fue creíble!!








 Nuevamente nos topamos con cabritillas que ni se inmutaban y parecían estar posando.

 
 
Foto con la familia
 Las vistas eran espectaculares. ¡Mirar el Yelmo!





 Iniciamos el descenso. Teníamos que bajar unos 700 metros y de golpe. El camino se complico, un sendero estrecho, muy empinado, poco legible y lleno de Jara y zarzas.











 No dudamos en echar la vista atrás, era impresionante todo lo que habíamos recorrido.




 Llegamos hasta la puerta donde el campo da paso a la civilización.


 Llegamos hasta la ermita, lugar para descansar tomar aire, refrescarse y contemplar el paisaje del recorrido que habíamos hecho.

 La explanada de la ermita estaba llena de gente comiendo...
Venga va nosotros nos pusimos en una mesa y felicitamos a nuestro compañero Alberto como es debido.
 Cuando nos fuimos la gente nos miraba rara...Ya estamos acostumbrados.
 Cogimos la amplia senda del Gr y llegamos a Matalpino directamente. Bueno, hicimos alguna broma con... ¡¡Por fin el puente que quería ver!!


 Llegamos al pueblo y celebramos el final de ruta como es debido.
Ya podíamos gritar nuestra frase mítica....