lunes, 7 de noviembre de 2016

PEGUERINOS

La ruta de este sábado prometía. Aunque el lugar desde donde iniciaríamos la ruta quedaba un poco lejos y las carreteras de acceso son curvilíneas merecía la pena el desplazarse.
Llegamos sobre las 9:00 al lugar de encuentro en Peguerinos, no había perdida alguna. Retomamos fuerzas con un espléndido desayuno. El día era esplendido, sol y fresco, ideal para caminar.
Nos atamos las botas, nos colocamos las mochilas e iniciamos la marcha. Tomamos dirección al embalse de la Aceña. La foto de inicio de ruta como siempre no tardo en producirse.
Bordeamos el embalse por una senda-carretera, donde ciclistas, caminantes, motos... podían transitar sin ningún problema. Podíamos decir que la ruta estaba siendo un maravilloso paseo. charlábamos, nos fotografiábamos, reíamos...


 Una pequeña senda se apreciaba a nuestra izquierda. El mapa decía que debíamos seguirla y... Era estrecha, con una clara tendencia de subida. Sin duda nos rompía todos los esquemas de todo lo andado anteriormente. Pinos, piedras...


Seguimos nuestro camino, sinuoso y ascendente. Llego un instante que empezamos a caminar nuevamente llaneando. La subida no había sido tanta y el camino empezó a ensancharse. Rocas en las que nacían pinos retorcidos.



Caminábamos tan alegremente que si no es por el guía casi ni descubrimos la preciosa placa que hay dedicada a Isabelina. La mariposa que... leer el anterior articulo y lo sabréis je je. MARIPOSA DE PEGUERINOS .



Continuamos nuestro camino, la senda llego a una pista asfaltada donde los coches circulaban y la gente paseaba. Nosotros circulamos un pequeño tramo y luego volvimos a enlazar con una senda estrecha y poco marcada. La ruta que seguíamos nos llevo a visitar la caseta de Icona,

La senda continuo sigilosa por el bosque. Estaba tan poco marcada que durante varios momentos la intuición y el gps nos hicieron de guías. Las rocas que iban apareciendo por el camino nos sorprendían más y más. Los pinos envidiosos de ellas también querían resaltar en el entorno y si que lo hacían. Nacían entre las rocas, en las rocas...



 No pudimos resistirnos en una de ellas a sacarnos miles de fotos era una chulada y desde ella se veían unos paisajes preciosos.




















 Reiniciamos el camino, el momento  de comer se aproximaba. Pero el lugar a elegir solo el guía lo tenía claro. llegamos a unas rocas y...



Ante todos estaba un paisaje que tardaremos mucho en olvidar. La sierra, nuestra sierra estaba al completo ante nosotros. Siete picos, Maliciosa, Montón de Trigo, la Bola, el Yelmo... Pero si mirabas a la derecha, Madrid, Abantos... ¿Mirar chico el Altar Mayor! ¡La Lajarosa!...  Teníamos otra visión del Valle de los Caídos. Lo dicho un lugar mágico. Un lugar para hacer una larga parada para comer y disfrutar.


















Nos costo irnos del lugar, pero teníamos que regresar. La ruta era circular, por lo que tomamos una senda diferente a la anterior. Lo primero que descubrimos fue un refugio muy deteriorado.




Continuamos el camino entre risas y charloteo. Todos comentábamos aun las preciosas vistas desde el mirador. Las rocas que antes vimos, ahora se contemplaban desde otro angulo y su visión seguía impresionando a todos.






Llegamos al embalse, abrimos la puerta y entramos. Las vistas eran muy bonitas y como no las fotos no se hicieron esperar. Todas las poses valían.


















Llegamos al pueblo y celebramos la preciosa ruta una vez más.
¡¡¡ RUTA SUPERADA !!!