miércoles, 13 de septiembre de 2017

PEÑA PINTADA

Aquella mañana me levante temprano para preparar la mochila. Iniciábamos la temporada de senderismo en Abantos. Aquel día visitaríamos el paraje de la Barranca en concreto Peña pintada.
Las vistas iban a ser preciosas,la Maliciosa, Guarramillas, Siete Picos... Me conocía bien el entorno y la ruta la tenía más que memorizada, algo sencillo para activar a los cuerpos después del las vacaciones veraniegas.


Navacerrada fue el lugar elegido como punto de encuentro. Una vez más nos arriesgamos a no poder desayunar como dios manda. Aparcar fue fácil y encontrarnos aun lo fue mucho más. Los bares para desayunar en el lugar eran escasos y el tema de que Navacerrada estuviera en fiestas no nos iba a ayudar. Entramos en el único local que estaba abierto. 
Aquel lugar tenia en sus estanterías autentica historia que desempolvar. Sí, es puro sarcasmo algunas de aquellas botellas que el buen señor tenía en sus estanterías no se habían tocado ni limpiado desde que sus padres le dejaron el bar por Herencia en los años 70.
Después de aquella experiencia de desayunar en aquel lugar con historia nos dirigimos con los coches al punto donde iniciaríamos nuestra ruta. El aparcamiento que hay en M-601 en km 15 fue el lugar elegido. 


La ruta de inicio de ruta no se hizo esperar. La verdad fue tan rápida que a muchos nos pillo que ni posar pudimos. Los trece estábamos preparados para iniciar el camino. Pasamos la baya y avanzamos por la pista.

El sendero con una leve inclinación fácil de digerir nos llevaba hacia las alturas. A medida que subíamos el paisaje era cada vez más espectacular. El gran valle donde las cuatro torres no disimulan la presencia de nuestro capital, Madrid. 




Llegamos a los primeros miradores y como ya es costumbre nos subimos a las piedras y comenzamos la sesión fotográfica. Todos posamos para el momento. Las vistas eran impresionantes se mirara hacia donde se mirara.






No nos resistimos ha hacernos fotos en el lugar ni del entorno. Todo era precioso, las vistas, el sendero y la compañía. Las mejores vistas estaban por llegar y todos continuamos la marcha felices por que nos lo estábamos pasando genial.










En el Mirador de las canchas nuestros siete sentidos disfrutaron del lugar. La impetuosa Maliciosa hay incitando ha ser conquistada, nuestra querida y tantas veces visitada Bola del mundo. También podíamos contemplar Navacerrada, su embalse y todo su entorno. El lugar era de una belleza indescriptible.



La subida a Peña Pintada era sin duda la más dura  del día. Cada uno ascendió a su ritmo y todos llegamos hasta nuestro destino. Las vistas desde aquel singular lugar eran preciosas. Puerto de Navacerrada, Siete Picos, la Tubería...




Javier, una vez más amplio las imágenes hasta limites insospechables y nos regalo unas preciosas instantáneas.


El regreso a los coches lo hicimos por una senda totalmente diferente. Era una chulada con un leve inclinación ascendente y gran cantidad de sombra. El día había sido una chulada, el tiempo nos acompañaba, todos estábamos alegres.
Celebramos el final de ruta en Navacerrada. El grupo se había divertido y el día había sido muy especial.
¡¡ RUTA CONSEGUIDA!!

Una vez más podíamos dar el grito de guerra que tantas y tantas veces se escucha al final de la ruta.