miércoles, 11 de octubre de 2017

CUEVA VALIENTE

A las 9 de la mañana todos estábamos citados para desayunar en el Puerto de GuadarramaAlto del León o Puerto de los Leones.8 Cada cual que le llame como quiera). Fuimos llegando como siempre a cuenta gotas. Los nuevos fueron recibidos al más puro estilo Abantos, Como si los conociéramos de siempre. Desayunamos tranquilos, aunque como siempre el trato que recibimos por parte del personal de Asador Alto del León fue malo."Les sobra la pasta".

Nos trasladamos desde el puerto hasta el pueblo de San Rafael, lugar desde donde partiría la ruta. El punto de encuentro desde donde iniciaríamos la ruta estaba sencillo, justo al entrar al pueblo la primera calle a la izquierda. En aquel punto dos Abanteros nos estaban esperando.

Iniciamos el camino por aquella calle, en dirección al bosque. Peo como siempre buscamos el lugar adecuado para realizar la foto de inicio de ruta. Palo selfie en mano y todos gritando el ya archi conocido ¡¡Chichi!!




Continuamos el camino, el sendero por el bosque nos mostró la belleza de su paisaje. Ascendimos, entre pinos por sendas bien señalizadas. Llegamos hasta un precioso mirador desde el que contemplamos diferentes puntos de la sierra que tanto nos gusta.
El camino que teníamos que seguir estaba bien señalizado y tenía una clara pendiente ascendente. El grupo se estiraba por momentos pero se paraba, nos reagrupábamos...



Llegamos  al lugar más alto de la ruta, Pico Cueva Valiente pero antes todos visitamos el refugio que a sus pies este tenía. Aquel lugar fue el elegido para sentarnos a descansar y comer. Cueva Valiente tendría que esperar.





Llegar a Cueva Valiente una vez más no fue nada fácil. Descendimos por un estrecho camino con pinos que si no fuera por las gafas de sol alguna rama nos hubiera hecho alguna herida no deseada. Los hitos nos ayudaron a encontrar la cueva. El lugar una vez más estaba oscuro, frió y pocos se atrevieron a entrar. Lo mejor sin duda sus vistas.




El descenso fue rápido, peligroso por el terreno de piedras sueltas, toda una aventura. Al llegar a la senda asfaltada todos respiramos más tranquilamente. Todos podíamos decir aquello de...
¡¡¡RUTA SUPERADA!!!