lunes, 11 de noviembre de 2019

Cinco años de Abantos, la fiesta.

El día más importante de la pequeña vida de Abantos llego casi sin avisar. La cena que un año más celebramos para acordarnos que ya no somos novatos en esto de caminar por las cumbres de las montañas. CINCO años los que llevamos acumulando experiencia en el mundo del senderismo, parece que fue ayer cuando aquella primera expedición a nuestro querido Abantos se llevo acabo.
La gente fue puntual como siempre, la ilusión de juntarnos todos un año más era lo más importante. La vida a cada uno nos lleva por senderos muy diferentes pero Abantos al final nos une en uno solo. El Acebo un año más fue el lugar que se eligió para el gran evento.
Unas cañitas para ir calentando motores, abrazos, saludos, conversaciones del presente, del pasado y del futuro y cuando nos dimos cuenta nos avisaron que podíamos sentarnos.
La mesa en forma de ele creo un ambiente de unidad aunque para muchos puede parecer que no fuese así. Las caras nuevas, se juntaron, con algún veterano que les contó alguna que otras batallitas de nuestras aventuras montañeras. En otro sector se junto la vieja corte de Abantos, ja, ja. Se incluye el que escribe estas lineas, siempre hay que tener muy presente como fueron nuestros inicios y para algunos que llevan pocos años siempre es bueno que vean unidad entre el viejo Abantos.
La comida, como siempre deliciosa, abundante y de buena calidad. No recuerdo las botellas que pudimos bebernos pero fueron unas cuantas y hasta escucharon la petición de una veterana de un poco de vino blanco. La milhojas,exquisita. Café, chupito y...

Los brindis se sucedieron, por Abantos, por los nuevos, por que sí... Todos parecían divertirse mucho la felicidad se notaba en el ambiente. Todos hablamos con todos, cambios de sitio, los fumadores charlaban en la calle...
Llego el momento de la entrega del regalo, que ya es una hermosa tradición en Abantos. Es para los socios, para mostrarles que con su pequeña aportación podemos realizar muchas cosas. La sorpresa de este año era una preciosa taza con el logo y los colores de Abantos un verde... Bueno soy un hombre ya sabéis lo que se dice de nuestro genero, solo existe el verde, amarillo, rojo, azul, naranja... Lo de azul cielo , el mostaza pues como que no.
Avisados estaban todos que encestarían un lector de código QR. Cuando fueron abrir la caja de la taza supieron para que lo necesitaban. Cada taza contenía un de ellos.
Foto del grupo con la taza en la mano y como no nuestra querida bandera de Abantos. Cuanta alegría en el ambiente, que ilusión ver tanta cara sonriente.
Nos despedimos de la ya llamada sede de cenas y comidas de Abantos. Nos fuimos a menear el cuerpo a una discoteca cercana. Algunos decidieron en aquel momento poner fin a aquella noche de fiesta. Despedidas y todos al Cuore a bailar.
Nuestra llegada en masa, sorprendió al personal del local. Nuestra negociadora y presidenta de Abantos hablo con el personal y nos saco un buen preció por la copa y numerosos tiques para poder disfrutar de estas.
Música de los 70, 80 y 90 , todos los cuerpos se pusieron a bailar y alguno recordó con añoranza épocas pasadas donde uno era joven de cuerpo y mente. Alaska, Duo Dinamico, U2, los Chicos...
Llegaron las tres de la mañana y sin previo aviso los relojes regresaron a las dos. El cambio de horario se había producido correctamente y teníamos una hora más de fiesta.

El cansancio de tantos momentos mágicos, de tanto baile y tanto hablar hizo que pusiéramos fin a la fiesta de nuestro QUINTO año aprendiendo que las montañas unen y te dan la vida.
El que escribe estas lineas, se fue un año más de la fiesta con la ilusión de ver que Abantos no es solo un grupo de aguerridos senderistas, si no que es como una familia. Todos nos preocupamos por nuestros compañeros, les ayudamos en lo que podemos, compartimos, si alguien necesita un hombro para llorar sabe que lo encontrara y si quiere reír siempre alguien puede contarte un buen chiste. 

¡Abantos somos todos!