miércoles, 23 de septiembre de 2015

SABINAR CENTENARIO

 El puente de Gargantilla me trae viejos recuerdos, de una mañana de Enero que...Lozoya, nos esperaba, con los brazos abiertos. ¡¡¡Churros y chocolate!!!
El punto de encuentro es el punto de encuentro. El Restaurante Fernando tenía de todo ( café, chocolate, churros, porras, tostadas...) y un camarero saturado por nuestra presencia.
 Iniciamos la marcha, rumbo a la senda que nos marcaría el inicio de la ruta. Calle Toni, Eras Chicas y Camino Viejo de Navarredonda. Pero antes, como siempre, foto inicio de ruta.





 Mas de uno aprovecho para tener un recuerdo de aquel inicio de ruta.

Tomamos la senda de claro carácter ascendente. A lo tonto subíamos y subíamos. Los pinos, nos protegían y el grupo se estiro hasta que al grito de ¡ Foto !. Nos reagruparnos y las instantáneas se sucedieron.




El camino era sencillo y muy agradable.

Llegamos a una barrera y teníamos dos opciones; Seguir avanzando por aquella senda o tomar un pequeño sendero que había a la derecha.
Sí va la decisión de tomar el de la derecha  no era tal. Íbamos al Cerrete de la Cruz, no nos quedaba otra que tomar el sendero de la derecha.

Las vacas nos miraban intrigadas: ¡Y estos ha donde van!









Localizamos el punto geodésico a 1514m. Cerrete de la Cruz estaba conquistado. ¡¡¡FOTO!!!
Otro punto geodésico conquistado
¡¡El chico molón del grupo haciendo el superman!!

¡Conquistada!

¡¡Sin miedo arriba, arriba !!





¡Venga, a la de pie !!

¡¡Baja ya súuerman!!
La sesión fotográfica toco a su fin ahora tocaba visitar otro cerrete, el Chaparral.

¡Por aquí chic@s!

La subida fue rápida y sencilla, aquel lugar era ideal para buscar una buena sombre y unas piedras y comenzar a comer. Ni lo dudamos. Las vistas eran muy chulas.





Comimos y nos relajamos como muchas otras veces.








El descanso nos vino bien a todos. Ahora tocaba el descenso, pero estábamos haciéndolo en un tiempo tan rápido que tomamos la decisión de cambiar los planes y descender por otro lugar que al principio, no habíamos planeado.



El bosque nos protegió  del sol.

Llegamos a la senda que nos llevaría a retomar el camino por donde subimos. No pudimos resistirnos a sacarnos unas fotos.



Retomamos la senda que nos llevaría a Lozoya. El camino era fácil pero siempre alguna sorpresa nos podíamos encontrar.
Unos caballos muy chulos nos ofrecieron unos minutos de entretenimiento. Los caballos nos ofrecieron sus mejores planos y nosotros no paramos de fotografiarnos con ellos.






En Lozoya como siempre celebramos la preciosa ruta que habíamos hecho.


 
Ahora podíamos decir eso que siempre se dice al final de las rutas.
¡¡¡ R U T A   S U P E R A D A !!!
 


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