lunes, 5 de diciembre de 2016

LOS MIRADORES DE LOS POETAS

El jueves24 éramos 10 o 12  aventureros abanteros los que estábamos dispuestos a realizar la ruta del sábado. Todos mirábamos el tiempo que daba para el sábado y las previsiones eran lluvia, lluvia y algo de nieve. El viernes la gente empezó ha abandonar el grupo de wasap creado para la ocasión. El tiempo nefasto que daban les hecho para atrás, no se les puede culpar de dicha actuación. Solo quedamos cuatro locos, valientes, inconscientes, aventureros o como yo diría optimistas.
  
Por más que mire el tiempo en un sitio y en otro las previsiones eran malas pero ya estaba hecho no había marcha atrás. A las 9 de la mañana estábamos todos en el punto de encuentro. Opencor de Guadarrama. En el caso de que el día fuera terrorífico utilizaríamos el plan B.
Desayunamos en un nuevo bar, que estaba un poco más arriba del bar del chino. Tomamos la decisión de seguir el plan inicial. La lluvia no era muy intensa, no se veía que estuviera nevando en la zona de Cercedila y teníamos ganas de andar. Cogimos los coches y todos a las Dehesas de Cercedilla.
La climatología en las Dehesas era igual que en Guadarrama, la única diferencia era que había un poco de nieve. Continuamos el plan establecido. Nos equipamos para la lluvia y sin pensarlo dos veces nos pusimos en marcha. La foto de inicio de ruta no falto como siempre.
Seguimos la carretera, dejamos atrás la senda de la Calzada Romana y llegamos hasta una barrera donde arrancaba una pista forestal ancha y muy bien definida. Solo teníamos que seguirla con calma. Aunque caía algo de lluvia, era tan poca que ni nos dábamos cuenta de su presencia.


 A medida que subíamos nos íbamos encontrando con más y más nieve. La lluvia cesaba por momentos y alguna que otra vez esta se transformaba en agua nieve. Nuestro equipo anti humedad estaba funcionando a la perfección.





Llegamos a una gran explanada o pradera donde la nieve era abundante y pocas personas la habían pisado.  Nos encontrábamos en la Pradera de los Corralillos. Como ya es costumbre , las fotos en aquel impresionante lugar no se hicieron esperar.















Continuamos la marcha, por aquella pista tan maravillosamente definida. El camino nevado era una maravillosa visión para todos nosotros. Aunque el día estaba nublado, caía una fina lluvia por momentos, nosotros nos estábamos divirtiendo,










Llegamos a la famosa Ducha de los Alemanes. Esta pequeña pero interesante cascada debe su nombre a las duchas que se daban en ella los primeros montañeros de la sierra -varios de ellos de origen alemán- a principios del siglo XX. Antiguamente se le llamaba "chorro del Árbol Viejo", por un viejo tejo que sigue creciendo junto a ella. Esta cascada está dentro de un frondoso bosque de pino silvestre.





La nieve seguía dándonos grandes momentos. El camino era un precioso manto de blanca  belleza. Caminamos hasta llegar a al debió del camino de bajada que más tarde tomaríamos. Los puntos naranjas le delataban.

Unos metros más arriba descubrimos el desvió a los Miradores. El primero de ellos fue relativamente fácil el acceso, aun estando la escalera de piedra tapada de nieve.  El Mirador de Rosales era una chulada.








Mirador de Vicente Aleixandre, estaba un poco más alejado y para acceder a el tuvimos que ir por una pequeña senda. Nos cruzamos con otros senderistas, Ya se sabe al cruzarnos uno le hace las típicas preguntas: ¿Qué las vistas una pasada? ¿Siete Picos espectacular? Te miran en plan, este no ve que no se ve nada. Ja, ja,ja .Jo un poco de humor de senderista nunca viene mal.









Pero estos miradores como muchas cosas de la montaña tiene su por que. Los Miradores de los Poetas, que ese es su nombre real tiene la suya propia y no he podido evitar informarme y...
La historia de estos Miradores es curiosa, en un principio se pretendía llamar la atención sobre la importancia de cuidar y proteger la Sierra de Guadarrama. Con este objetivo, en 1984 se realizó la ruta conocida como del “Aurrulaque” a la pradera de Navarrulaque, donde se leyó el conocido como Manifiesto en defensa de la Sierra de Guadarrama. Tras la muerte ese año del poeta y premio Nobel Vicente Aleixandre, en su honor se pensó en otorgarle el nombre a un mirador. El Mirador de Vicente Aleixandre fue terminado ese mismo año y en una de las rocas se puede leer uno de sus poemas: “Sobre está cima solitaria os miro / campos que nunca volveréis por mis ojos / Piedra de sol inmensa, eterno mundo / y el ruiseñor tan débil que en su borde lo hechiza.”.

Nos marchamos del lugar, con la ilusión de que volveríamos en otra época donde la nieve y la niebla no nos chafaran la belleza paisajista del lugar. Caminamos de bajada por la senda que ya conocíamos. El desvío señalizado con puntos naranjas estaba relativamente cerca.

Cogimos la preciosa senda señalizada con puntos naranjas que nos llevaría hasta el parking de las Dehesas. Una pequeña senda entre pinos y nieve. Un lugar de postal.







En un precioso claro encontramos el lugar perfecto para disfrutar de una preciosa y rica comida en el campo.

Durante toda la ruta, la nieve me fue tentando y aquel lugar al final fue el elegido. Con las manos, con los pies, como pudimos resucitamos a Braulio, nombre que ya tiene asignado nuestro muñeco de nieve.




A medida que descendimos la nieve desapareció y el paisaje que nos encontramos era igualmente una preciosidad.







Celebración de fin de ruta y ya podíamos decir aquello de....
¡¡¡ RUTA SUPERADA!!!