sábado, 9 de marzo de 2019

Patones de Arriba vistas al Atazar


Aquella mañana de sábado habíamos quedado en el precioso pueblo de Patones para realizar una pequeña pero preciosa ruta que nos llevaría hasta uno de los miradores más bonitos del lugar.
Eran las 9 de la mañana cuando los miembros de la expedición llegaron al pequeño aparcamiento que hay en la entrada del pueblo. Hay que decir que aparcar en el lugar es algo imposible y sobre todo a medida que el día avanza. El pueblo es meramente turístico y los bares, restaurantes... abren a las 11:00 de la mañana.


Nosotros aparcamos y nos adentramos en la búsqueda de algún bar que estuviera abierto para desayunar, misión imposible. Tendríamos que ponernos en marcha de inmediato.
Equipados como siempre, iniciamos nuestro camino por las preciosas calles empedradas de Patones de Arriba. La Iglesia, muchos restaurantes, estatuas que tenia uno que acercarse para saber que eran y al final nuestros pasos nos llevaron al lavadero.
Cruzamos un pequeño puente de piedra y nuestro camino avanzaría ahora, por una senda separada de la población que nos adentraría en el camino que debíamos seguir. La foto de inicio de ruta no se hizo de rogar.

Avanzamos rápidamente por aquella senda que nos llevaba paralela por el Arroyo de Patones. Era un precioso paseo, en el que la abundante vegetación predominando la Jara y el tener que saltar el Arroyo una y otra vez le daban un toque de aventura al camino. Sin darnos cuenta ascendíamos velozmente.

Una parada en el camino para tomar aire y retomar fuerzas. Contemplamos el paraje que nos rodeaba, la Jara estaba apunto de convertir el paisaje en un bello lienzo. Levantamos el campamento y avanzamos, rápidamente nos encontramos diversos grupos de senderistas que se preparaban para las primeras rampas de desnivel de verdadero de la ruta.
 Avanzamos marcando cada uno su ritmo con el único objetivo de llegar en primera estancia a Braña Grande. El ascenso, que era duro se dejaba llevar por las vistas espectaculares que uno tenía del embalse de Atazar. Parada para reagruparnos, tomar aire, fotos y comentar el pequeño ascenso.

Los miradores se sucedían y cada uno de ellos nos sorprendía con una nueva perspectiva del Embalse y su precioso entorno. Algunos descubrimos la presa, lugar en el cual hemos estado y tenemos gratos recuerdos.



Llegamos a Cancho de la Cabeza, el aforo estaba completo. Dos rutas con un gran numero de personas se encontraban en el lugar. Nosotros nos hicimos un hueco y realizamos varias fotos aparte de disfrutar de las bellas vistas que el lugar ofrecía. Habíamos conquistado otro punto Geodésico más.
 Abandonamos el lugar, llegamos al cruce de caminos donde teníamos que elegir entre regresar a Patones o ir al Poblado del Atazar. El precioso pueblo de piedra nos esperaba.
Descendimos rápidamente hasta llegar a una pequeña agrupación de piedras desde la cual veíamos una tremenda cuesta ascendente que era un corta fuegos. Lugar ideal para parar a comer y disfrutar de un merecido descanso.

Retomadas las energías, nos pusimos en marcha y avanzamos por el cortafuegos, muchos del grupo tragaron saliba. ¿Hay que subir esa cuesta?. No, ahora solo tocaba llanear y bajar.
Después del pequeño susto, cogimos a la izquierda una pequeña senda, de Jara, Romero y matorral bajo.


El camino, nos llevo rápidamente a las ruinas de lo que fue en su día la zona exterior del Pueblo de Patones. Una parada para disfrutar del lugar y de las vistas del pueblo.

Nos adentramos en el pueblo en busca de un lugar para disfrutar de nuestra merecida celebración de final de ruta, pero no dejamos de disfrutar de la belleza del lugar.

Celebramos el a ver conseguido realizar una ruta más y disfrutamos del momento hasta que el dueño del local...

Ahora si podemos decir :