lunes, 30 de septiembre de 2019

La Cruz del Pintor

 
  En esta ocasión me  he acercado hasta San Lorenzo del Escorial. Un precioso lugar con una historia ligada a la monarquía que en una época fue muy poderosa. No me pude resistir y me acerque hasta la plaza del Monasterio. Aun no había mucha gente en aquel lugar pero me podía imaginar el tumulto que se formaría horas después. Contemple asombrado aquella obra de la ingeniería humana y me dije para mi: ¡Increíble lo que somos capaces de realizar!
Gire 180 º y contemple con igual o mayor admiración el monte Abantos. Mi mirada encontró rápidamente una cruz blanca. ¿Seria aquel el lugar que tenía que visitar?
   Me fui a desayunar a uno de los numerosos bares que hay en la plaza de la Constitución donde se encuentra el M. I. Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial, lugar donde en Navidad se monta un hermoso belén. Me tome un café con leche y me pedí unas Bizcotelas, dulce típico del lugar.
Mientras desayunaba mire mis notas, la ruta hasta el lugar que quería visitar estaba muy clara.
Tenía que coger el GR-10 o Camino del Trampolón. Inicie la marcha, desdes el ultimo numero de la calle el Pinar.

  El ascenso entre aquellos chalets era relativamente duro. El embalse del Romeral se encontraba a la izquierda, sin apenas agua y sin servicio. Tenía que seguir el camino que las manchas blancas y rojas me indicaban. Cruce la carretera restringida que te lleva a provincia de Ávila. y continué por el GR-10.
  Una parada en el camino para recuperar el aliento y contemplar el paisaje. Uf seguro que al tal Rubens le subían el equipo me dije a mi mismo. Que sudada más tonta.

  Mire mis notas sentado en una piedra y me di cuenta que estaba muy bajo de forma aun me quedaba unos zigzagueos mortales y ya llegaría a la carretera que me encontré anteriormente.
  Me pare un instante y disfrute de una pequeña brisa que recorría el lugar 100 metros más adelante me pare y contemple una senda que llegaba hasta el embalse del Tobar. Mire mis anotaciones, mi destino estaba cada vez más cerca.

  Continué la marcha por aquella carretera casi inexistente por el paso del tiempo y el poder de la naturaleza. Una amplia pista a la derecha me indico que era el momento de abandonar la pista asfaltada.

  Pinos a un lado, pinos al otro y cuando estos desaparecieron me perdí por un camino a la derecha. Ante mi tenia una gran cruz blanca enclavada en una formación rocosa. Me acerque me senté y contemple el paisaje.

  Osea, me dije a mi mismo
-Rubens si que descubrió un paraje bonito para meditar he inspirarse como pintor.

  Sí, me encontraba en la famosa Cruz de Rubens. Supuestamente es el lugar desde donde realizo un famosa  pintura, vista del Escorial  para el  Rey Felipe IV en 1629.

  Este sencillo monumento recuerda esta anécdota. Llegar hasta el no es un paseo fácil pero merece la pena llegar hasta aquel lugar.


  Llegue al Pueblo después de un rápido descenso y disfrute de un refresco en una de las terrazas de la plaza de la Constitución. Ya sabes uno se entretiene a hablar con los lugareños y te desbancan un par de días de investigación.
Rubens nunca estuvo ahí. Je, je. Realmente no es la verdadera Cruz de Rubens, se llama Cruz de En medio o del Despeñadero.

  En conclusión la Cruz de Rubens esta en un lugar privilegiado. Acceder a ella es fácil pero si como yo no estas en forma pues sudaras y te cansaras por que el ascenso al Monte Abantos es durillo.



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