viernes, 31 de enero de 2020

Peña el Águila, nieve hasta las rodillas.

Los últimos coletazos del temporal Gloria aun se sentían en toda España y aunque para el sábado no daban buen tiempo en la Sierra de Guadarrama, nosotros con un espíritu de aventura y mono de ruta decidimos aventurarnos en realizar una ruta.
Las Dehesas de Cercedilla fue el lugar elegido para realizar una ruta que originalmente pretendía subir hasta el Peña el Águila. Con buen criterio quedamos en el ayuntamiento y mientras desayunamos preparamos el plan a seguir.
Cogimos los coches y nos fuimos hasta las Dehesas de Cercedilla, desde aquel punto iniciaríamos nuestra ruta. La mañana estaba fresca y un fina capa de lluvia caía sobre nuestros ponchos. Bien equipados nos pusimos en marcha sabiendo que el Peña el Águila era misión imposible.
La foto de inicio de ruta no se hizo esperar. Todos teníamos en mente que en la ruta encontraríamos nieve, mucha nieve y que la climatología no estaría de nuestra parte.

    
Caminamos con cuidado por la carretera hasta que llegamos a la senda que nos llevaría hasta Collado Marichiva lugar donde decidiríamos el camino a seguir. El camino como pensábamos estaba completamente tapado por la nieve. Aunque los puntos rojos eran los que marcaban el itinerario a seguir nosotros nos fiábamos de las huellas que otros dejaron.
    

 La cantidad de nieve que había acumulada en el lugar era impresionante, una parada para tomar aire era la escusa ideal para disfrutar de la belleza del lugar. 
    

    

 
Caminamos por aquella senda que en ocasiones por la cantidad de nieve nos hacia dudar si seguíamos por el buen camino rumbo a nuestro primer destino. Nuestros ojos no podían resistirse a contemplar tanta belleza junta. Las ramas de los árboles estaban espectaculares con aquella imponente capa de nieve.
SIN NIEVE
CON NIEVE
Llegamos al Collado Marichiva, a mi me costo reconocerlo, pero la puerta metálica, la valla y la marca del GR-10



Era el momento de tomar decisiones. No lo dudamos, el camino a seguir era el GR-10 dirección a la Fuenfria. Era lo más lógico y fácil de ejecutar. La Carretera de la República estaba irreconocible, era un espectáculo.
Llegamos a la Fuenfria, era espectacular aunque se que aquel sitio lo he visto con más nieve solo podíamos exclamar. ¡Cuanta nieve!

Sacamos nuestra bandera y nos hicimos la famosa foto con ella y nos quedo tiempo para realizar alguna más innovadora.

Decidimos regresar a los coches, sin parar a comer. La calzada Romana era nuestra ruta. Claro, con tanta nieve las piedras del camino no se veían. Miráramos hacia donde miráramos el paisaje eras espectacular.
Nos quedaban fuerzas para disfrutar bajar casi deslizándonos. La bajada estaba siendo muy rápida.
Llegamos al Puente de Enmedio, no es broma, se llama así. Nos hicimos alguna que otra foto divertida y continuamos el camino. Las dehesas estaban muy cerca.
Llegamos a los coches, en las Dehesas. La ruta había sido preciosa. Creo que hoy no era el día de andar por las cumbres.
Celebramos nuestra ruta comiendo en un sitio abrigado. Ahora si podíamos decir :