jueves, 13 de febrero de 2020

Cuidado senderista que la vaca quiere cornearte.

  La relación entre senderistas y vacas sin querer es muy cercana. Los senderistas se encuentran cotilleando por las sendas de la montaña en búsqueda de lugares hermosos. Las vacas también cotillean el terrenos de la montaña en busca de hermosos parajes, con ricos pastos.

El problema llega cuando las dos especies coinciden. El senderista lleva bastones, sus ropajes son muy coloridos y no se callan ni debajo del agua. Las vacas buscan la paz, el sosiego y realizar tranquilamente sus digestiones.

Las vacas no entienden a los senderistas y estos las temen sin saber muy bien por que. 

  Los senderistas piensan que todas las vacas son bravas. Falso las reses bravas se encuentran en fincas cerradas, dehesas y rara vez una senda pasa por estas zonas. Si te encuentras un toro, intenta esquivarle lo más que puedas. Son animales territoriales y pueden atacarte en defensa de su parcela.

En zonas aisladas el ganado no suele estar acostumbrado a la presencia de senderistas ni humanos de otras índoles. Pasa lo más alejado que puedas de ellas y seguirán con sus cosas sin más.

Cuando tienen crías es el momento más complicado de todos para pasar cerca de ellas. Si intentas acercarte a un ternero o pasas muy cerca, comprobaras que todas las vacas se ponen en alerta y puedes ser atacado por una o varias vacas.Lo mejor es rodearlas o esperar que pasen.

Las vacas como otros animales son asustadizas y los gritos o ruidos las pueden asustar. Te pueden atacar o aplastarte en el intento de huida. Pasa sigilosamente a su lado sin asustarlas o esquivalas en lo que puedas.

Si se acerca un toro (o una vaca) con actitud agresiva es preferible retroceder sin darle la espalda ni haciendo movimientos bruscos e intentar salir de su territorio, o buscar algo que nos sirva de refugio.

Como podéis ver las vacas solo atacan si se ven cercadas, acosadas o creen que sus benjamines están en peligro. 

No las tengáis miedo a las vacas, pero si mucho respeto.