lunes, 24 de febrero de 2020

Descubriendo El Escorial.


El día amaneció soleado y sin nube alguna, para ser Febrero parecía que era primavera. La ruta que teníamos planeada era sencilla y a más de uno le sorprendería sus hermosos paísajes.
Quedamos en el parking el Escorial Monte Abantos, un lugar donde se inicio la historia del grupo y que siempre ha servido como lugar para aparcar de forma segura nuestros coches cuando estamos por la zona.

   
Llegamos todos a la hora, despues del saludo de llegada cogimos toda la equipación y nos dirigimos a la Plaza de la Constitución donde esta el Ayuntamiento y nuestra pastelería para desayunar preferida del Escorial, Paco Pastel.

Con los estomagos llenos iniciamos nuestro camino. La primera visita que realizamos fue al siempre poderoso Real Monasterio del Escorial. En su plaza pudimos sentir el poder de su impresionante edificación y también contemplar la cruz que tantas y tan veces hemos visitado en el Monte Abantos, el lugar que nos dio la vida.
 
Continuamos nuestro camino en dirección al parque y jardines de la Casita del Príncipe. Pero antes nos paramos y disfrutamos de otro fachada y jardines del Monasterio.

Entramos en los jardines y disfrutamos de un pequeño paseo por el lugar. Disfrutamos de su arboleda que siempre esta más hermosa en primavera y más de uno tomo nota para repetir la visita en otra ocasión.
Nuestro siguiente visita fue al Bosque de la Herrería, lugar que utilizan los lugareños para paseos relajados fueral majestuoso poderío de los edificios del Escorial.
Cruzamos el Arroyo del Infante y llegamos a una pista que nos llevaría hasta la M-505 carretera que teníamos que cruzar para realizar nuevas visitas.


La Silla de Felipe II era nuestra siguiente visita y aunque había una carretera que nos llevaba hasta ella nosotros como buenos senderistas decidimos subir por una preciosa senda que era el ascenso más duro de la jornada.

Llegamos aun precioso mirador desde el cual las vistas del Real Monaterio de San Lorenzo del Escorial, el Monte Abantos era impresionantes y la Silla de Felipe II.

Continuamos el camino hacia nuestro objetivo, siguiendo el sendero del que tanto disfrutamos gastando alguna broma fotográfica con las rocas del lugar.


Llegamos a una gran explanada 12:30 de la mañana, la hora del aperitivo, unos buscaron sitio en una de las mesas de la terraza del bar y otros nos fuimos a fotografiar en la Silla de Felipe II
Tras la sesión fotográfica el grupo disfruto de un merecido descanso brindado con unas cervezas, en aquel entorno con tanta historia acumulada.
Continuamos nuestro camino por una pista asfaltada que nos mostraba la belleza de los bellos paisajes del lugar y de las cimas que en unos meses visitaremos. Las siempre impresionantes Machotas y el Pico del Fraile.

Nuestro camino esta lleno de pequeños lugares que visitar, La Cueva de Demetrio, Mirador entorno Escorial,  Rincón de la Hiedra , la Cueva del Oso...

Llegamos al Mirador de Abascal, lugar reservado para disfrutar de nuestra comida con unas hermosas vistas del Escorial y su majestuoso monte.

Iniciamos el camino, que nos llevo hasta la carretera M-505 la cual cruzamos para seguir una pequeña senda hasta el Arroyo del Batán. 
Cogimos una senda en dirección al Escorial y en paralelo al Arroyo que habíamos cruzado. En nuestro camino cruzamos un edificio de piedra que en tiempos atrás fue un bar.

La senda nos llevo hasta el Paseó de Carlos III, que la seguimos en paralelo por una preciosa senda de pinos.

Quisimos visitar la Casita del Infante pero los 3€ que costaba preferimos gastarlos en el final de ruta.

Nos paramos antes de cruzar los arcos de entrada al Real Monasterio del Escorial a ver los jardines y el estanque lleno de Carpas que había en el lugar.

Llegamos nuevamente a la plaza del Real Monasterio la ruta estaba apunto de llegar a su fin.
En la calle Reina Victoria localizamos nuestra terraza donde una vez más realizamos la ceremonia del final de ruta.

Ahora sí podíamos decir aquello de: