La mañana era fría y el cielo estaba nublado. El día prometía darnos una tregua para visitar la Cascada del Purgatorio.
Iniciamos el camino desde el centro de Rascafría, recorriendo sus calles y disfrutando de la tranquilidad y el agradable ambiente fresco natural del entorno. Nuestra primera parada fue justo en la puerta de la tienda de chocolates. Siempre a la vuelta alguien pica y compra algo.
Continuamos la marcha por la acera que si uno quiere te lleva hasta el monasterio del Paular pero nosotros nos desviamos a la izquierda por un pequeño sendero que nos llevaría hasta un puente nuevo por el cual cruzamos el río.
Llegamos a un amplio sendero, este nos llevara hasta uno de los lugares más bonitos de la zona, el bosque Finlandes. Un hermoso entorno, con un precioso estanque y un bosque que lo rodea. No pudimos dejar de hacernos fotos.
Continuamos nuestro camino en dirección al Paular, el puente del Perdón se convierte en otro importante punto a visitar. Tenemos el monasterio detrás y Peñalara al fondo.
Continuamos la senda ahora sí en dirección a la Cascada del Purgatorio. Nuestra siguiente parada era las piscinas de Rascafría. Tenían agua y eran el preludio delo que minutos después observamos por el camino.
Durante todo el camino a nuestro destino, no pudimos dejar de disfrutar de los saltos de agua, alguna que otras pequeña cascada. Peñalara nos observa y nosotros no paramos de sacarnos fotos.
Llegamos a nuestro destino, la Cascada del Purgatorio. Nunca la habíamos visto con tanta agua. Estaba preciosa, disfrutamos del momento y comimos tranquilamente disfrutando de las vistas.
El regreso a Rascafría fue tranquilo, relajado, la ruta había sido espectacular. Todos llegamos a los coches felice y sí paramos en la tienda de chocolates y compramos alguno de sus productos.
¡RUTA SUPERADA!
















