sábado, 7 de noviembre de 2015

HAYEDO PEDROSA

Llegamos a Riaza. Punto de encuentro de esta preciosa ruta otoñal. Lo primero, coger energías, tomando un buen desayuno.
 La ruta no comenzaba en el mismo Riaza. Lo hacia desde el embalse de Riofrío, perteneciente a la pequeña población de Riofrío de Riaza.
Arrancamos la marcha, en dirección opuesta a la que iba el resto de la gente. La foto de inicio de ruta no se hizo esperar.
 

El camino inicial, nos llevo hasta casi los pies de la presa. En algún instante teníamos que iniciar el ascenso. La senda estaba muy bien señalizada con flechas azules.










Llegamos a la  Pradera de los Pinganillos y comenzamos a avistar lo que horas después veriamos. Desde el primer segundo, ya contemplábamos como el otoño envolvía el paisaje.

Entramos en el frondoso bosque, de robles. La subida se hizo más y más dura. Cruzamos varios arroyos entre ellos el de la Hayuela. Seguimos la senda entre aquel precioso bosque donde el colorido de las hojas nos tenia hipnotizados.








Continuamos la senda zigzagueando entre los robles, cada vez con mayor pendiente, hasta llegar a la Pradera Dehesa del Alcalde









 


 Ellos allí, yo aquí, inspeccionando.
 Mereció la pena,. sí, sí.
¡Mirar! ¡ La estación de la Pinilla!!
Seguimos las marcas  azules...En la pradera giramos a nuestra izquierda cogiendo el cordal del camino que sube hasta el Collado de la Hayuela (1.629 m). Seguíamos sudando...












 El camino había sido muy cuesta arriba, pero las vistas que disfrutamos desde el Collado de la Hayuela eran impresionantes.


















Seguimos el camino por una media ladera cubierta de matorral bajo que mágicamente abia crecido y nos cubría la cintura. No pudimos resistirnos ha hacer alguna gracia. Eso si mirásemos donde mirásemos las vistas eran impresionantes.
















El paisaje era impresionante, los colores nos hipnotizaban y las fotos no paran de producirse.



 Continuamos ascendiendo  de forma ya más suave. Cogimos el corta fuegos y ascendimos un poquito más cada vez teníamos más cerca el puerto de la Quesera.
 Abrazo de oso a la piedra y me quede con ella en la mano, Es que estas piedrecillas ya no son lo que eran. Foto fotos y más fotos.


 Las vistas eran impresionantes, claro que durante todo momento lo era.










Una subida más y luego descenderíamos hasta el... Pero ahora tocaba hacer una parada para comer disfrutando de las preciosas vistas.








Reiniciamos la marcha, ya nos quedaba poquito para llegar al puerto. Unas cuestas más y... Seguimos disfrutando el paise.


 


 Nos lo estábamos pasando muy bien, el día era espectacular.
Caminamos, cuesta arriba, cuesta abajo, por el cortafuegos. Llegamos al Collado del Prado Llano. Una bajada más y ya estábamos en el puerto. 








Huy! Esto es el Ocejón fijo, fijo.







  Llegamos al puerto de La Quesera. Un lugar precioso con unas vistas impresionantes. Bueno aunque en ninguna foto salen, nunca vi tanto coche en tan poco espacio.









 La bandera se merecía aparecer en alguna foto.


Tras el momento fotográfico del puerto de  La Quesera, iniciamos el descenso. Aun teníamos mucho que ver y descubrir.

 El Hayedo esta hay, unos metros más y estábamos rodeados de los impresionantes colores del otoño.



El colorido del lugar era impresionante. Nos estábamos hipnotizando de tanta belleza.






Seguimos la ruta. Los hayedos estaban preciosos. Nunca en el la vuelta a los coches habíamos hecho tantas paradas. Mirásemos donde mirásemos todo estaba precioso.





No pudimos resistirnos y entramos en el hayedo a disfrutar del espectacular visión del lugar.



Los arboles, siguieron ofreciéndonos su maravillosos colores hasta que llegamos a los coches. No recuerdo cuantas paradas fotográficas hicimos pero fueron muchísimas.




 Coloridos otoñales y agua. Una composición visual impresionante.




 Los colores, de la naturaleza nos tenían tan impresionados que no podíamos de fotografiarlo todo.





 Hay, donde esta el punto ese de agua, teníamos los coches. Como llevo diciendo todo el rato las vistas eran...


 Estaban todos los arboles con un colorido espectacular.







 ¡Foto!, ¡Foto!, ¡Foto!






 Un claro ejemplo de la gama de colores otoñales.
 Llegamos a los coches. La ruta había sido preciosa. Ahora todos a Riaza a celebrarlo.
 
 En Riaza como la tradición de Abantos dicta, lo celebramos como es debido.
Ahora si podíamos decir eso de...
 
¡¡¡RUTA SUPERADA!!!