viernes, 7 de abril de 2017

PUENTE DE LA CANTINA

Puente de la Cantina
Este sábado la ruta comenzó en el Puente de la Cantina. Aquel lugar ya lo conocíamos de sobra, habíamos hecho ya unas cuantas rutas por la zona. Valsain (2014), Cotos la Granja (2015)...


La Granja de San Idelfonso
Pero antes de iniciar la ruta del día, como ya es tradición teníamos que desayunar. El lugar que elegimos fue la Granja de San Idelfonso. En la primera rotonda encontramos un lugar donde poder coger energías para la ruta. 
El Hotel Roma, un lugar muy conocido por sus picatostes de encargo, los más ricos del lugar. Aunque el servicio va a su ritmo, sin estrés. Creo que es un clásico en general de los pueblos de la sierra. 
Fuente Puente Cantina
Llegamos al punto donde partida la ruta, el Puente de la Cantina. El aparcamiento no estaba muy lleno pudimos aparcar fácilmente. Lo primero que vimos fue la preciosa fuente, en la que el grupo ha vivido muchas aventuras. Me llego a la cabeza aquella batalla campal, echándonos agua unos a otros. Hoy no era el día para ese tipo de juegos. 

Me parece demasiado fuerte, pero sino es así esto se nos va de manos.
Cada vez que veo el cartel pienso: Me cago en, yo que había traído la ropa de un mes sucia para... Bromas a parte, me parece muy fuerte que tengan que poner un cartel como este. A mí no se me ocurre hacer nada de eso pero hay gente para todo.


Fotos de inicio de ruta 
Selfie inicio de ruta.
Antes de iniciar la marcha como ya es tradición en el grupo, realizamos la foto de grupo y  el selfie que en los últimos tiempos es ya otro clásico. ¡Nos encanta!



El camino que marco el inicio de ruta
Arrancamos la marcha. Teníamos que cruzar la carretera para llegar aun pequeño claro donde una puerta nos abriría el camino a seguir. Caminamos unos metros y reconocí la senda que aquel  13 de Septiembre del 2014 nos llevo por el río Eresma. La ruta de Valsain.




Senda asfaltada.

El camino enlazo con una amplia pista asfaltada, cómoda para caminar pero con una preocupante inclinación descendente. "Lo que se bajo luego hay que subirlo". El grupo se dividió en pequeños grupos que llevaban diferentes ritmos. Los pinos que nos rodeaban eran una preciosidad natural que a todos nos maravillo.





Nos desviamos por una nueva senda entre los pinos.  No tardamos en sentir que empezábamos a subir. Comenzamos a sudar y eso que el día estaba muy fresco y el sol aun no podía hacerse fuerte ante las nubes que lo cubrían todo. Las primeras cuestas hicieron que el grupo se estirara. cada uno subía a su ritmo y cada cierto tiempo se realizaban paradas para recuperar energías y agruparnos.







Aquella cuesta se hizo dura para todos. Fuimos llegando a cuenta gotas. La pradera donde llegamos era un lugar ideal para realizar un alto en el camino para reponer fuerzas y descansar unos minutos. 



Chocolate, un poco de fruta, agua, frutos secos... El descanso se convirtió como siempre sucede en nuestras rutas en una agradable reunión de personas sanas y amigables. Describir esa sensación en la que estas hay en medio del campo, relajado, cansado pero feliz, respirando ese aire puro; es tan difícil.







Me deje llevar por las maravillosas vistas de esos paisajes que la naturaleza nos oferta de forma gratuita. Tanta belleza merece ser recordada, tenía que ser plasmada en fotografía.









Seguimos ascendiendo, el Puerto de la Fuenfria cada vez estaba más cerca, Podíamos adivinar entre las ramas de los pinos la silueta de Montón de Trigo y otras cimas que reconocíamos con facilidad. El paisaje, el clima y la gente constituían una maravillosa compañía.

Ya nos ponen limites de velocidad



La fuente más famosa de la Fuenfria.

Nos topamos con los últimos restos que quedaban de nieve en aquel lugar. Muchos de nosotros comenzamos reconocer el terreno en donde nos encontrábamos, sabíamos que la Fuenfria estaba  demasiado cerca. Montón de Trigo era muy visible. La fuente situada a la izquierda nos anunciaba que el puerto estaba hay a cien metros.




Elegimos aquel lugar para parar y comer. Necesitábamos reponer energías y era el lugar idóneo para ello. Estábamos recogidos del frío y del viento. Bocata qui, chocolate por hay, un poco de fruta. 



Pico del Águila

El Puerto de la Fuenfria estaba a 100 m. llegamos rápido. En el contemplamos aun más cercano Montón de Trigo. Teníamos que coger la Carretera de la República pero no en dirección Pico del Águila , debíamos hacerlo justo al revés.

Caminamos 300 m por el Camino de la República, cuando el guía nos indico que una pequeña senda que adivinamos a nuestra izquierda era el nuevo camino a seguir. Ascendimos por aquella estrecha senda.invadida de pequeños pinos que en algunos tramos invadían el camino por el que circulábamos.





La nueva senda que nos encontramos estaba llena de nieve. El descenso se complico un poco pero era emocionante ver que aun había nieve en nuestra sierra. 












Llegamos a Cerro Ventoso. Como su nombre dice, en aquel lugar el viento domino la escena. No estuvimos mucho tiempo.  Rapidamente nos pusimos en marcha, ahora ya teníamos claro que ya nos quedaba menos para finalizar la ruta.

Celebramos el final de ruta en Valsain. ahora ya podíamos decir aquello de

¡ RUTA CONSEGUIDA!