jueves, 6 de julio de 2017

PUENTE DE LA CANTINA

Aquella mañana calurosa de verano todos quedamos en el puerto de Navacerrada a desayunar. La ruta no tenía trazas de ser fácil, necesitaríamos todas las fuerzas posibles.


Como nuestro punto de partida no era el Puerto cogimos los coches y nos marchamos hasta el lugar donde teníamos previsto salir. El Puente de la Cantina. Un lugar que conocíamos de otras rutas.
Aparcamos sin problema, nos equipamos y después de una pequeña reunión para hablar de cotilleos y de lo que más nos interesaba; "La ruta", nos pusimos en marcha.
Como no la foto de inicio de ruta no se hizo esperar. Buscamos un sitio chulo y nuestros fotógrafos se pusieron a la faena.

 
Iniciamos la marcha por el GR. Escuchábamos las aguas del Arroyo del Puerto del Paular inmersos en aquel esplendido bosque de inmensos pinos. Minutos después nos desviamos y cogimos una pista asfaltada; que poco nos gusta el asfalto...



Caminamos mucho tiempo por aquella pista, llegamos hasta una fuente que el mapa nos indicaba. No era gran cosa, la sequía y su pequeño tamaño no nos proporciono ninguna satisfacción. Nos habíamos pasado el camino que nos llevaba hasta Pradera de Navalazor.


La subida hasta Navalazor, fue dura, eran las primeras rampas de ascenso y eso se notaba. El paisaje era precioso, la sombra de los pinos nos daba un respiro al calor que fuera de allí había. Llegamos a la pradera e hicimos un alto en le camino.











Reiniciamos la marcha con nuevas energías. Poco duro cuando nuevamente el camino se volvió cuesta arriba. Cuando llegamos al Arroyo del Telégrafo, una nueva parada para respirar y digerir que aun nos quedaba un buen tramo de cuesta.



Por más que se comento que un poco más arriba había una chorrera, había que seguir subiendo paralelos al arroyo y... Los pinos nos seguían protegiendo, pero el cansancio nos estaba superando.Alcanzar el Camino Schmid era nuestro objetivo.

Cuando llegamos al Camino Schmid, hicimos una larga parada para comer.Nos desperdigamos por diversas piedras y disfrutamos de nuestros respectivos menús. Bocata de esto, taper de esto otro....
"Lo peor estaba hecho".









Aquel camino que ya tantas veces habíamos hecho nos llevo al Puerto de Navacerrada velozmente. Llegamos. Fue el momento ideal para coger agua, ir al baño ect... El camino que nos quedaba era de bajada.


Cruzamos la carretera que va a Navacerrada y luego la que va a Cotos. Aquellos bancos colocados estrategicamente nos sirvieron para realizar unas fotos artísticas.





El camino de descenso estaba muy bien definido, aunque la inclinación inicial era muy intensa. Luego se fue suavizando. La senda era una preciosidad.




Llegamos al final de nuestra aventura con la ilusión de refrescarnos en el agua del pilón... ¡No tenía agua! que tristeza general.


 

¡Que ese loco nos bebe toda el agua!
La ruta acabo y nos fuimos a celebrarlo con unas cervecitas a nuestro bar de moda en la zona. 

¡RUTA SUPERADA!

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