sábado, 2 de diciembre de 2017

CASILLAS Y SUS CASTAÑOS

No queríamos dejar que los colores del otoño se difuminaran sin poder disfrutar de ellos. El lugar elegido fue el pueblo de Casillas, en el Valle del Tiétar, Ávila. Nuestro guía, Ciriaco, había estado investigando el lugar durante varias semanas. Era el momento para contemplar la belleza de color de los castañares que rodean el pueblo.


Desayunamos en el Bar la Rama. Un lugar de encuentro de senderistas donde el trato es muy bueno y sus dueños muy simpáticos. Desde aquel lugar iniciaríamos nuestro camino.


Nos metimos en una preciosa senda de un precioso colorido, aquello solo fue el comienzo de una preciosa ruta. Como siempre no tardamos mucho en realizar la foto de inicio de ruta.

  
El grupo se veía feliz, bromas, chistes... La caminata estaba siendo muy agradable y el paisaje hacía que esta fuera más agradable.


  


   
Llegamos a la Presa Pajero, un lugar muy chulo. La sequía también se podía contemplar la sequía que en toda España hay. No dudamos en hacernos muchas fotos.

Elegimos uno de los dos senderos para llegar hasta la Garganta del Pajero, donde otro pequeño embalse con un aspecto más decrépito nos mostró la dureza de este año tan seco.
  

  


  



  


Nos adentramos en la garganta y nos sorprendió muy gratamente. Miráramos donde miráramos el paisaje era una autentica belleza. Hojas de mil colores, cascadas, piedras con dibujos... Nos cansamos de hacernos y hacer fotos a aquellos parajes tan hermosos.
  

  

  



  



  

  

  

Y las fotos siguieron y siguieron... Era un lugar precioso.
  

  


  

  

  
Llegamos a un amplio camino, la belleza del lugar mejoraba por momentos. Los castaños empezaron a invadir el paisaje. Muchas paradas para recoger castañas y fotografiar el lugar.
  

Llegamos hasta aquella gran explanada, lugar de romerías, merendolas... Un descanso para disfrutar en unos minutos de bellas imágenes. Los castaños nos estaban mostrando su más bello colorido.


  



  

  

  
Los bellos paisajes que nos acompañaron durante nuestro regreso al pueblo nos conquistaron a un más el corazón. Nadie quería regresar de aquellos lugares de película. Casillas y su entorno otoñal nos había conquistado. La elección de realizar la ruta en aquel lugar había sido todo un éxito.

La ruta había sido una preciosidad, todos disfrutamos de una jornada maravillosa podíamos decir:
¡RUTA SUPERADA!